Fotografía de intimidad: impulso, deseo y vida en movimiento.
En sentido simbólico, Eros habita en quien despierta la atracción, la pasión y el deseo: una fuerza que enciende el impulso vital de amar, conectar y crear. Se manifiesta en un espectro que va de lo sutil a lo explícito, de la ternura a la intensidad, e incluso en esas pequeñas locuras que electrizan lo cotidiano.
En esta serie, Eros se encarna en escenas íntimas de parejas que transitan su día a día entre gestos mínimos y arrebatos de pasión.
Son fragmentos de lo ordinario atravesados por el deseo, donde la cercanía se vuelve lenguaje y el amor, una energía viva que transforma cada instante.








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